06 diciembre, 2016
NO ENTIENDO
Tener mi blog tanto tiempo abandonado que se le caen telarañas por todos lados.
Tanto ha hizo el tiempo ausente, que no pude recordar cual era el link para mi blog.
Nada que google no pudo resolver: Mariana+Safari and there you go.
De contraseñas ni hablamos porque imposible descifrar, pero bien jugado que tengo guardado eso en la compu y me evito ponerle un adios definitivo a este escondite olvidado.
Hoy es martes de Café literario. Los martes leo lo que escribo. Hoy comparto al ciber espacio mi texto de en la noche. No es mucho ni tanto, pero es bonito.
NO ENTIENDO
Cosas que no entiendo como porque no hacen contacto los extraterrestres, porque no podemos viajar en el tiempo, porque no podemos leernos las mentes o porque tenemos que pedir permiso para entrar a otros países.
No entiendo porque las las mujeres somos las que llevamos el pelo largo y las faldas cortas, porque dormimos la mitad de nuestras vidas o porque los perros ladran en lugar de hablar.
Me veo en sueños y no soy yo, y tampoco lo entiendo.
Tu nada entiendes, tu no sabes nada pero crees todo.
03 septiembre, 2016
MASK
La casa vieja podrida es un apodo y chiste local-familiar para la casa donde vivíamos de chiquitos.
21 agosto, 2016
GANAS
No me había dado cuenta de lo que quería hasta que me dí cuenta que llegué a este lugar a escribir sobre mi seudo vacío, por lo que llego a una sola conclusión: tenía ganas de escribir. Eso es todo. Heme aquí. Buscando palabras por todos lados, acomodando mis pensamientos y aventando cuanta tontera me pase por la chompeta. Y sí. Extrañaba muchísimo estar aquí. Dejando un rastro en el infinito digital y una huella de mi existencia hoy, aquí y ahora.
Por razones tremendamente cercanas a mi me he dejado de este hábito que me ha acompañado por muchos años y supongo que es tiempo de que poco a poco ponga mis deditos a teclear o mis manos a garabatear en algún cuaderno.
23 junio, 2016
DUELE +
16 junio, 2016
DESOS DESEOS
Hace dos años alguien me regalo un deseo. Así de huevos. Nada más me dijo “te voy a regalar un deseo”. Y hoy me acuerdo porque una no va a andar olvidando cosa tan importante como esa.
Me puse a pensar en deseos y me dije a mi misma "Mi misma, casi siempre los deseos te los tiene que cumplir alguien ¿verdad?".
No se cual es el proceso de cumplimiento de los deseos que alguien te regala ¿alguien me puede orientar?
PARTE DOS
06 junio, 2016
FIN DE SEMANTRA
Hoy, esta noche, lo que si puedo decir es que me duelen las tripas. A lo mejor fue porque se fueron pedazitos de uñas a mis intestinos. No se si me las arranqué con la boca todas ellas (las uñas) por que estaba terminando mi libro. O si me las terminé y decidí llenar el vacío con el fin de un libro. Ya no se ni lo que pasa ni lo que paso. Lo bueno es que siempre puedo inventar un recuerdo.
Lo que menos hace falta es que hable de un libro en forma digital que me llegó el 18 de Agosto del 2014. Pero igual, tengo que traerlo aquí porque es lo que me ha hecho regresar.
Soy mala con los olvidos. Es horrible tener una buena memoria. La cambiaría por una vieja y obsoleta, así creo que estaría más tranquila. Y lo que recuerdo con este libro es un capítulo de mi vida. A lo mejor, fue todo un libro. Un libro dentro del libro de mis libros de mi biblioteca de vida de mis historias.
Me sigue doliendo la panza y seguro es una colitis nerviosa. Esa puta enfermedad de la edad, le digo yo. O esa puta enfermedad que se instaló despues del 4 de Septiembre del 2015 cuando me accidenté mortalmente y sobreviví a pesar de mi negación parcial en ese momento. Confesión suicida.
Los golpes de ese día dejaron esa tonta babosada de sentir dolor en el estómago cuando estoy nerviosa. No tiene sentido que eso haya desatado una tontera que me va a seguir toda la vida pero yo no decidí eso.
No tengo nada mejor que decir, más que me invadió una absoluta nostalgia al cerrar el libro. Si había llorado antes con finales de libros, pero este se sintió distinto. Llore por tanto. Por lo que leía minutos atras. Meses atrás. Años atrás. Fue un llorar por todas las cosas que tenía atoradas respecto a ese libro. Y bueno, soy mala con los cierres. Con los finales. Y creo que en algún momento (o en varios) me dije que terminar con Mantra de Rodrigo Fresán sería terminar con la ilusión de un reencuentro telenovelescoide. En fin, no tengo nada mas que decir.
♪ ♫ ♬ I got nothing to say. I got nothing to say. I'm in utter dismay. I got nothing to say.
23 abril, 2016
15 marzo, 2016
TIC TOC
Era tan rebelde que caminaba por el mundo sin barba, tatuajes ni pantalones apretados. Su corte siempre rapo por ser alérgico a la caspa.
Su caminado religiosamente cuidado: las rayas que marcaban las banquetas no se pisan, contar hasta ciento catorce y volver a empezar, mirada al piso dos pasos, mirada al centro cuatro pasos, mirada arriba un paso. Volver a empezar.
El Rebecon como le decían los del barrio tenía fobia al color azul y todos sus derivados, por eso nunca salía de su guarida en días que no fueran nublados y tampoco vestía jeans ni compraba botellas de agua. ¿El mar? Lo hacía vomitar.
Yo me enamoré del chico tictoc, como le decía cariñosamente. Primero, porque sus tics eran tan incontables como insoportablemente deliciosos: morderse las uñas de los meñiques y pulgares, limpiarse las manos con toallitas humedas cada 45 minutos (con alarma en mano, por supuesto), hacer 2 círculos con los ojos en sentido de las mencillas del reloj y 3 en contra cada que alguien decía la palabra "pues". Tic pues.
Toc porque su trastorno obsesivo compulsivo no tenía cura, según los 27 psiquiatras que consultó, los 3 brujos y 2 shamanes, las 4 gitanas y los 8 sacerdotes. Casi todo le causaba obsesión, en especial yo. Obsesión por los reptiles, las revistas, los tés hierbales, las alarmas. Obsesión a todo menos la comida, por supuesto. A la comida la aborrecía y gran parte de sus finanzas las donaba a laboratorios que trabajan en microcomidas o pastillas alimenticias.
Su enfermedad progresiva, incurable y mortal, era la terrible y perversa enfermedad del alma: Odio. Rencor. Resentimiento. Coraje.
Su caos nació a los siete años cuando la puta de su prima Carmina lo voiló. O eso pensaba, en realidad no fue mas que una pre adolescente caliente y aprovechada que lo tocó y humilló por su flácido e infantiloide pene. Que pena, pero por su condición de hipersensibilidad nata, lo chingo de por siempre a partir de ese verano cuando la Mina se fue a vivir con su familia.
Mi cuchito, mi safado, mi distraído niño desorientado se hizo adulto y no se dio cuenta. Por eso vivía en un mundo de fantasía e insanidad. Por eso me mató. Y yo lo amaré por siempre por eso, porque yo ya estaba cansada de respirar pero nunca tuve los huevos para apretar el gatillo.
Después de envenenar mi té de media noche con ácidos amarillos se suicidó con una sobredosis de pastillas alimenticias no aprobadas por la Asociación Internacional de Alimentos Empastillados que le obsequió el laboratorio que patrocinó con la herencia de su padre textilero.
Me mató y se mató y ahora somos eternamente desdichados en las oscuras locuras del infinito. Morimos para vivir encerrados en el laberinto y manicomio post mortem. Juntos en este infierno para dos. Unidos sin separarnos, al fin. Nunca habíamos sido tan desdichadamente felices como ahora, en lo incierto del entierro.
