06 diciembre, 2016

NO ENTIENDO

Que vergüenza, que calamidad, que tragedia.
Tener mi blog tanto tiempo abandonado que se le caen telarañas por todos lados.
Tanto ha hizo el tiempo ausente, que no pude recordar cual era el link para mi blog.
Nada que google no pudo resolver: Mariana+Safari and there you go.
De contraseñas ni hablamos porque imposible descifrar, pero bien jugado que tengo guardado eso en la compu y me evito ponerle un adios definitivo a este escondite olvidado.

Hoy es martes de Café literario. Los martes leo lo que escribo. Hoy comparto al ciber espacio mi texto de en la noche. No es mucho ni tanto, pero es bonito.




NO ENTIENDO

Cosas que no entiendo como porque no hacen contacto los extraterrestres, porque no podemos viajar en el tiempo, porque no podemos leernos las mentes o porque tenemos que pedir permiso para entrar a otros países.

No entiendo porque las las mujeres somos las que llevamos el pelo largo y las faldas cortas, porque dormimos la mitad de nuestras vidas o porque los perros ladran en lugar de hablar.

Me veo en sueños y no soy yo, y tampoco lo entiendo.

Tu nada entiendes, tu no sabes nada pero crees todo.

03 septiembre, 2016

MASK


Viernes media noche. No es raro que me haya quedado en la casa en lugar de andar parrandeado (<——palabrota). Me preparé un clamato  estilo Tite obvio sin alcohol para acompañar mi antojo de madrugada: papitas sabritas con salsas y limón (munchie antojado patrocinado por mi sisterna).

Estoy en pijamas con la cara toda picoteada como si me hubieran atacado abejas asesinas porque fui de novedosa a que me hicieran un facial. Hazme el chingado favor. Andar pagando para que te hagan daño, porque resulta que esas madres duelen un chingo y nadie me dijo. Equis, yo nada mas pensaba sádicamente que el dolor que estaba experimentando en algún momento se iba a convertir en endorfinas de la felicidad. 

Hoy si tengo ganas de ver tele. Lo que sea. Volví a ese artefacto después de haber tirado al león por unos añillos. Para variar no hay nada digno de ver, entonces mi peor es nada es una película noventera que toooodos hemos visto: The mask. La dejé por mera nostalgia. En la “casa vieja podrida”* era de cajón verla una vez por semana. Mi papá la había grabado de la tele en una VHS (ah, la piratería de hace 20 años) y a cada rato la poníamos. La vimos tantas veces que un día se rompió por tanto uso.

Yo creo que tenía como diez años de no verla y descubrí algo bien chistoso: imité inconscientemente a la Cameron Diaz. Pinche descubrimiento loco. Resulta que me impactó tanto la escena donde sensualmente canta y baila que la recree en mi juventud, digo, no la escena en sí, pero el look: pelo bien güero, media cola de caballo con crepé, vestidito muy corto dorado pegado al cuerpo, taconazo y pico colorado. Tan cliché me sonó al escribirlo, pero estoy segura de haberme visto en el espejo al menos tres veces en mi vida. Lo que más me sorprendió fue el vestido, la neta es que creo que tengo como unas cinco versiones de esa garra y contando. Soy mucho de usar el dorado y tal vez todo tiene sentido ahora. 

Que simpática la manera en la que hice un enlace de una película de mi infancia con mi vida adulta. Supongo que así funciona el cerebro. Ya había yo discutido esto hace unos días: mucho de lo que somos hoy en día los “grandes” se lo debemos a lo que vimos e hicimos de niños. Me pregunto que tanto más hay por descifrar de mis comportamientos actuales que son marcados por momentos de mi niñez y bueno, solo puedo concluir en que si mi película favorita siempre fue Alicia en el país de las maravillas hay mucha tela que cortar…


 *
La casa vieja podrida es un apodo y chiste local-familiar para la casa donde vivíamos de chiquitos.

21 agosto, 2016

GANAS

Tengo ganas de algo y no se de que. Definitivamente no es de comida. Ni siquiera se me antoja un chocolate y eso que cualquier momento del día y de la vida es de comer chocolate. Tampoco de meterme algo que  me altere. Eso ni siquiera ha pasado por mi mente en muchos meses, claro, solo por hoy. No son ganas de socializar a pesar de ser una noche Sábado de verano. Si hubiera querido estar rodeada de gente estaría en un bautizo donde mi círculo social esta gozándola. Me sentí mas sola acompañada de gente que ahorita solita en mi cama. No tengo tampoco ganas de echar cigarrito porque ya me fumé como cinco. De leer tampoco porque ya acabé el que tenía pendiente. De dormir ni tantitas ganas. De ver la tele o una serie o una película, no, tampoco. Mis redes sociales ya las revisé hace rato y la verdad no hay nada interesante, entonces, no, tampoco tengo ganas de estar checando el tóxico digital.

No me había dado cuenta de lo que quería hasta que me dí cuenta que llegué a este lugar a escribir sobre mi seudo vacío, por lo que llego a una sola conclusión: tenía ganas de escribir. Eso es todo. Heme aquí. Buscando palabras por todos lados, acomodando mis pensamientos y aventando cuanta tontera me pase por la chompeta. Y sí. Extrañaba muchísimo estar aquí. Dejando un rastro en el infinito digital y una huella de mi existencia hoy, aquí y ahora.

 Por razones tremendamente cercanas a mi me he dejado de este hábito que me ha acompañado por muchos años y supongo que es tiempo de que poco a poco ponga mis deditos a teclear o mis manos a garabatear en algún cuaderno.

23 junio, 2016

DUELE +

Me dueles más que el presentimiento de tu muerte

Te imagino silbando como a veces le hacías. Diciéndome Nana. Contándome historias de mocos y marcianos. Comprando lamparitas y pilas para esconderlas en todos los rincones de la casa. Echándole aire a las llantas de la bici. Buscando tus jerseys entre mis jerseys. Preguntándome algo de tu celular. “Perame tantito” como mantra. Metiendo la cuchara en el bote de cajeta coronado. Poniéndole sal al melón o chamoy a la sandía. Escogiendo camisas con dos bolsitas. Rayando tu libreta. Apuntando pendientes en tu calendario de hoja de papel. Sacando las tijeritas de tu navaja para cortar etiquetas. Regresandote del carro para ir al baño. Respondiendo Si, sí con mucha tranquilidad. Pidiéndome un cigarrito. Chupando halls miel que partías en pedacitos. Acomodando como ritual tu cinito de arriba. Perdiéndote entre la temporada de fútbol americano. Poniéndole alimento a los colibríes. Tomándole fotos al jardín. Regando tu (nuestro) Sabino. Tomándote una coca normal de vidrio chiquita con cacahuates. Escribiendome OK MARIANITA con mayúsculas en mensajitos de celular. Quiero pensar que aquí estas... ¿puedo? OK MARIANITA.

(♪ ♫ ♬ ya se que no vas a regresar, pero nadie se tiene que enterar).

16 junio, 2016

DESOS DESEOS

PARTE UNO

Hace dos años alguien me regalo un deseo. Así de huevos. Nada más me dijo “te voy a regalar un deseo”. Y hoy me acuerdo porque una no va a andar olvidando cosa tan importante como esa.

Me puse a pensar en deseos y me dije a mi misma "Mi misma, casi siempre los deseos te los tiene que cumplir alguien ¿verdad?".

No se cual es el proceso de cumplimiento de los deseos  que alguien te regala ¿alguien me puede orientar?

PARTE DOS

Hace dos noches soñé que mientras estaba tendida en el suelo (le llamo piso porque no recuerdo bien si era cesped, tierra, piso, agua)  veía una estrella fugaz y que le pedía un deseo ¿ahí que aplica? 

En mi favor puedo argumentar que fue una estrella real, en sueños, pero de verdad existió. Y fue justo cuando pasaba por encima de mi jeta  fue cuando me pasó por la mente (digamosle inconsciente) un deseo por cumplir.

Hasta donde tengo conocimiento, no existe un papel firmado y publicado que niegue que si estas soñando y le pides un deseo a una estrella fugaz, no te lo vaya a cumplir.
No se cual es el proceso de cumplimiento de los deseos que le pides a una estrella fugaz en sueños  ¿alguien me puede orientar?



06 junio, 2016

FIN DE SEMANTRA

Quisiera regresar aquí, para contar lo que no tiene que ser contado sino mas bien olvidado. Quisiera que se volviera ese hábito que me hice. Pero el quisiera es tan ambiguo. Y yo no se si lo logre.

Hoy, esta noche, lo que si puedo decir es que me duelen las tripas. A lo mejor fue porque se fueron pedazitos de uñas a mis intestinos. No se si me las arranqué con la boca todas ellas (las uñas) por que estaba terminando mi libro. O si me las terminé y decidí llenar el vacío con el fin de un libro. Ya no se ni lo que pasa ni lo que paso. Lo bueno es que siempre puedo inventar un recuerdo.

Lo que menos hace falta es que hable de un libro en forma digital que me llegó el 18 de Agosto del 2014. Pero igual, tengo que traerlo aquí porque es lo que me ha hecho regresar.

Soy mala con los olvidos. Es horrible tener una buena memoria. La cambiaría por una vieja y obsoleta, así creo que estaría más tranquila. Y lo que recuerdo con este libro es un capítulo de mi vida. A lo mejor, fue todo un libro. Un libro dentro del libro de mis libros de mi biblioteca de vida de mis historias.

Me sigue doliendo la panza y seguro es una colitis nerviosa. Esa puta enfermedad de la edad, le digo yo. O esa puta enfermedad que se instaló despues del 4 de Septiembre del 2015 cuando me accidenté mortalmente y sobreviví a pesar de mi negación parcial en ese momento. Confesión suicida.

Los golpes de ese día dejaron esa tonta babosada de sentir dolor en el estómago cuando estoy nerviosa. No tiene sentido que eso haya desatado una tontera que me va a seguir toda la vida pero yo no decidí eso.

No tengo nada mejor que decir, más que me invadió una absoluta nostalgia al cerrar el libro. Si había llorado antes con finales de libros, pero este se sintió distinto. Llore por tanto. Por lo que leía minutos atras. Meses atrás. Años atrás. Fue un llorar por todas las cosas que tenía atoradas respecto a ese libro. Y bueno, soy mala con los cierres. Con los finales. Y creo que en algún momento (o en varios) me dije que terminar con Mantra de Rodrigo Fresán sería terminar con la ilusión de un reencuentro telenovelescoide. En fin, no tengo nada mas que decir.

♪ ♫ ♬ I got nothing to say.  I got nothing to say. I'm in utter dismay. I got nothing to say. 




15 marzo, 2016

TIC TOC

Era tan rebelde que caminaba por el mundo sin barba, tatuajes ni pantalones apretados. Su corte siempre rapo por ser alérgico a la caspa.

Su caminado religiosamente cuidado: las rayas que marcaban las banquetas no se pisan, contar hasta ciento catorce y volver a empezar, mirada al piso dos pasos, mirada al centro cuatro pasos, mirada arriba un paso. Volver a empezar.

El Rebecon como le decían los del barrio tenía fobia al color azul y todos sus derivados, por eso nunca salía de su guarida en días que no fueran nublados y  tampoco vestía jeans ni compraba botellas de agua. ¿El mar? Lo hacía vomitar.

Yo me enamoré del chico tictoc, como le decía cariñosamente. Primero, porque sus tics eran tan incontables como insoportablemente deliciosos: morderse las uñas de los meñiques y pulgares, limpiarse las manos con toallitas humedas cada 45 minutos (con alarma en mano, por supuesto), hacer 2 círculos con los ojos en sentido de las mencillas del reloj y 3 en contra cada que alguien decía la palabra "pues". Tic pues.

Toc porque su trastorno obsesivo compulsivo no tenía cura, según los 27 psiquiatras que consultó, los 3 brujos y 2 shamanes, las 4 gitanas y los 8 sacerdotes. Casi todo le causaba obsesión, en especial yo. Obsesión por los reptiles, las revistas, los tés hierbales, las alarmas. Obsesión a todo menos la comida, por supuesto. A la comida la aborrecía y gran parte de sus finanzas las donaba a laboratorios que trabajan en microcomidas o pastillas alimenticias.

Su enfermedad progresiva, incurable y mortal, era la terrible y perversa enfermedad del alma: Odio. Rencor. Resentimiento. Coraje.

Su caos nació a los siete años cuando la  puta de su prima Carmina lo voiló. O eso pensaba, en realidad no fue mas que una pre adolescente caliente y aprovechada que lo tocó y humilló por su flácido e infantiloide pene. Que pena, pero por su condición de hipersensibilidad nata, lo chingo de por siempre a partir de ese verano cuando la Mina se fue a vivir con su familia.

Mi cuchito, mi safado, mi distraído niño desorientado se hizo adulto y no se dio cuenta. Por eso vivía en un mundo de fantasía e insanidad. Por eso me mató. Y yo lo amaré por siempre por eso, porque yo ya estaba cansada de respirar pero nunca tuve los huevos para apretar el gatillo.

Después de envenenar mi té de media noche con ácidos amarillos se suicidó con una sobredosis de pastillas  alimenticias no aprobadas por la Asociación Internacional de Alimentos Empastillados que le obsequió el laboratorio que patrocinó con la herencia de su padre textilero.

Me mató y se mató y ahora somos eternamente desdichados en las oscuras locuras del infinito. Morimos para vivir encerrados en el laberinto y manicomio post mortem. Juntos en este infierno para dos. Unidos sin separarnos, al fin. Nunca habíamos sido tan desdichadamente felices como ahora, en lo incierto del entierro.

14 marzo, 2016

PI SIN PA


Tengo mi pi pero me falta mi pa. Ay.

Pinches ganas de verte, de que sea domingo de hace seis meses cuando me despertaba sabiendo que estabas en la mecedora de siempre viendo pajaritos con tus binoculares. Y que sugerías ir a comer a tu restaurante de siempre ¿porque eras tan de hábitos? me cagan ¿sabes? y hoy los extraño. Hoy me voy pareciendo mas a ti y me voy convirtiendo en ese tu.

Si tan solo pudiera ser mas noble y mas sensible. Dabas hasta que te quedabas sin nada. Era tu forma de ser, en otro nivel, en otra esfera.

Veo a tanta gente en la calle que te recuerda y solo dice cosas lindas de ti. Siempre dejaste un buen sabor de boca en los demás. ¿Acaso dirán cosas tan bonitas de mi cuando me muera?

Eras tan bueno para ser la punta. Tenias ideas extraordinarias que llevabas a la practica. Desde transformar el Club hasta inventar una nueva ruta para bici. 

¿y tu paciencia? no se quien era mas paciente, si tus clientes o tu. Eras tan tranquilo y sereno, tenias el don de la espera. La desesperación nunca despertó en tu cabeza.

Me impacta tu FE. Eso es algo que no supero. Siempre con palabras de Jesus en la mano pero no para predicar, sino para copiarle el estilo y enseñar con ejemplo.

Te reías tan tiernamente, con una chispa que brincaba en tus ojos y hasta iluminaba tus dientes, sobre todo los dos de abajo que estaban chuecos de contentos.

Como yo tengo fijación por las uñas, las tuyas jamas las voy a olvidar. Largas pero al ras de los dedos. Bien cortadas, bien cuidadas. 

Bromeabas de extraterrestes, de vidas alternas, de animales que hablaban, de gentes que pasaban por nuestra mira. De todo hacías una historia. Tu pinche creatividad estaba chingona.

Me acuerdo que en tus últimos meses te pedía tu cinto de piel café usado y leía perfecto tu alegría de que tuviéramos los mismos gustos. Y si, usaba el mismo agujero que tu, porque por una minima cantidad de tiempo coincidían los tamaños de nuestros cuerpos.

Explicándome marcas de tenis, siempre tu debilidad. Tips para birulear, tu orgullo. Consejos de salud, tu doctorado.

¿que va a ser de mi sin ti? probablemente mucho, porque así me enseñaste, pero es que me duele que no estés aquí para echarme porras. Esta bien duro despertar sabiendo que no vendrás a comer y contar de tus gentes. Son muchas cosas, es mucho el espacio en donde estas ausente, se siente.

Hoy, por ejemplo, me dio un tremendo miedo de olvidar tu voz, o tal vez ya se me olvido y por eso lloro. Ya se que es tonto, que si me hablaras ahorita mismo sabría que eres tu porque no se pierde de mi memoria tu timbre, pero es que quiero imaginarla y no puedo. 

Vergas, te quiero. Y te quiero aquí pero no se puede. Y siempre quiero lo que no puedo tener. Y tenerte aquí es imposible. Te 314nso todo el tiempo. Eso si.

10 marzo, 2016

10 AÑOS

Hay cosas que nunca cambian. Por ejemplo, YO.